Existen muchos mitos sobre el cava que se han repetido tanto que la mayoría de la gente los da por ciertos sin cuestionarlos nunca. El cava es uno de los productos más queridos —y también más malinterpretados— del panorama vinícola español. A su alrededor circulan ideas que se repiten tanto que muchas personas las dan por ciertas sin cuestionarlas. Algunas vienen de comparaciones injustas con el champagne, otras simplemente se han transmitido de generación en generación sin verificarlas nunca.

Es hora de aclarar las cosas. Aquí van 10 mitos sobre el cava que seguramente te has creído alguna vez, y la realidad que hay detrás de cada uno.

Mito 1: «El cava es un champagne de peor calidad»

Este es, probablemente, el mito más extendido y también el más injusto. Cava y champagne comparten el método de elaboración (segunda fermentación en botella), pero son productos distintos, elaborados con uvas diferentes, en climas diferentes y con perfiles de sabor propios. Comparar su calidad es como comparar un buen vino tinto de Rioja con uno de Burdeos: son estilos distintos, no una versión «inferior» el uno del otro.

De hecho, existen cavas de gama alta (Gran Reserva, Cava de Paraje Calificado) con crianzas de varios años que rivalizan en complejidad con muchos champagnes de precio mucho más elevado.

Mito 2: «Cuanto más caro, mejor cava»

El precio de un cava depende de muchos factores —tiempo de crianza, prestigio de la bodega, marketing, packaging—, pero no siempre es un indicador directo de calidad para tu paladar. Hay cavas de precio medio elaborados con muchísimo mimo que superan en calidad a otros más caros pero producidos en masa. La mejor forma de saberlo es catar, no mirar la etiqueta de precio.

Mito 3: «El cava solo se bebe en Nochevieja o en celebraciones»

Este mito limita muchísimo el disfrute de un producto realmente versátil. El cava, especialmente los Brut Nature y Brut, es un espumoso excelente para acompañar comidas de diario: arroces, pescados, aperitivos e incluso algunas carnes blancas. Reservarlo solo para las doce uvas es infrautilizar todo su potencial gastronómico.

Mito 4: «Todos los cavas saben igual»

Nada más lejos de la realidad. El sabor de un cava varía enormemente según la variedad de uva (Macabeo, Xarel·lo, Parellada, Chardonnay, Pinot Noir…), el tiempo de crianza, la bodega y la añada. Un cava joven Brut Nature y un Gran Reserva de la misma bodega pueden ser experiencias sensoriales completamente distintas.

Mito 5: «El cava rosado es más dulce que el resto»

El color rosado viene de la variedad de uva utilizada (a menudo tinta, como el Trepat o el Pinot Noir) o del contacto breve con las pieles, no del nivel de azúcar. Existen cavas rosados Brut Nature, tan secos como cualquier cava blanco. El color no determina el dulzor: eso lo indica la clasificación (Brut Nature, Extra Brut, Brut, Seco, etc.).

Mito 6: «Cuanto más fría la copa, mejor sabe el cava»

Servir el cava demasiado frío (por debajo de 5-6°C) en realidad «anestesia» el paladar y bloquea buena parte de los aromas. La temperatura ideal de servicio está entre 6 y 8°C: lo suficientemente fresco para resultar agradable, pero sin perder la riqueza aromática que tanto esfuerzo ha costado conseguir en bodega.

Mito 7: «Las burbujas grandes indican mejor calidad»

Es justo al revés. Un cava de buena calidad, elaborado con una crianza adecuada, presenta burbujas finas, numerosas y persistentes. Las burbujas grandes y que desaparecen rápido suelen ser indicio de una crianza más corta o de una elaboración menos cuidada.

Mito 8: «El cava no tiene tanta variedad como el vino»

Muchas personas piensan en el cava como un producto único y homogéneo, cuando en realidad existe una enorme diversidad: distintos niveles de dulzor (desde Brut Nature hasta Dulce), distintos tiempos de crianza (de 9 meses hasta más de 30), distintas variedades de uva y estilos según cada bodega. Explorar esa diversidad es, precisamente, una de las mejores formas de descubrir tus preferencias reales.

Mito 9: «Abrir una botella de cava siempre implica que salte el corcho con un gran ‘pop'»

Ese sonoro «pop» que vemos en las películas es, en realidad, señal de una apertura poco cuidada. Un profesional abre el cava sujetando firmemente el corcho y girando la botella (no el corcho) con lentitud, dejando escapar el gas de forma controlada, casi en silencio, tipo «suspiro». Esto no solo es más elegante: también preserva mejor las burbujas dentro de la botella.

Mito 10: «Todo el cava se elabora igual, así que da igual la bodega»

El método tradicional marca unas normas comunes, pero dentro de ellas hay muchísimo margen para la personalidad de cada bodega: selección de parcelas, tiempos de crianza, estilo de vinificación, filosofía familiar… Visitar distintos cellers y comparar sus cavas es la mejor forma de comprobar que, efectivamente, no todos son iguales, ni mucho menos.

La mejor forma de comprobarlo: verlo con tus propios ojos

Leer sobre estos mitos está bien, pero nada sustituye a vivir el proceso en primera persona: ver las barricas, entender por qué se remueven las botellas, oler el aroma del celler y, sobre todo, catar distintos cavas comparando sus diferencias reales.

¿Quieres comprobar por ti mismo cuánto hay de mito y cuánto de verdad? En Canals & Munné te lo enseñamos todo de primera mano, con visitas guiadas por nuestro celler histórico en Sant Sadurní d’Anoia.