Hay lugares que cuentan una historia con cada copa. Canals i Munné, en Sant Sadurní d’Anoia, es uno de esos lugares. Quizás lo hayas visto de pasada algún fin de semana por el Penedès, o te lo hayan comentado unos amigos que volvieron de allí con una botella en la mano y una sonrisa que no les cabía en la cara. Sea como sea, si todavía no has estado, es hora de remediarlo. Porque hay escapadas que simplemente sabes que tienes que hacer, y una visita a una bodega centenaria en el corazón del Penedès es, sin duda, una de ellas.

Si quieres vivir esta experiencia de primera mano, el enoturismo en Canals i Munné es mucho más que una visita a una bodega: es una tarde —o una mañana entera— que recuerda por qué amamos tanto esta tierra, sus sabores y la gente que hay detrás de cada botella.

Fundada en 1915, esta bodega familiar lleva más de un siglo cultivando uva, elaborando cava y, de paso, acogiendo a todo el que se acerca con curiosidad. No es un lugar musealizado ni frío. Es vivo, es cálido y, sobre todo, tiene mucho que contar. Cuando entras en Canals i Munné no sientes que estás haciendo un tour turístico cualquiera: sientes que te han invitado a casa, y que la familia tiene ganas de presentarte todo lo que ha construido con tanto esfuerzo durante generaciones.

El Penedès, mucho más que paisaje

Sant Sadurní d’Anoia es la capital indiscutible del cava, y cada año recibe miles de visitantes que vienen a descubrir los secretos de una tradición que se ha ido perfeccionando desde el siglo XIX. Pero no todas las bodegas son iguales. Hay algunas que te abren las puertas y te llevan por unas instalaciones modernas que podrían ser las de cualquier fábrica. Y hay otras —pocas— que conservan el alma. Canals i Munné pertenece a este segundo grupo. Cuando caminas por sus cavas, notas el peso de los años en las paredes, el olor característico de la madera y el mosto, y entiendes que por allí han pasado miles de botellas que han acabado en mesas de todo el mundo.

Una visita que sabe al Penedès de verdad

La visita guiada a la bodega es el punto de partida perfecto si no conoces la casa. Empieza entre los viñedos —donde te explican qué variedades de uva crecen allí y por qué— y continúa adentrándose en la historia de Canals i Munné hasta llegar a uno de los momentos más inesperadamente fascinantes: ver en directo cómo se hace el degüelle y el etiquetado artesanal de una botella. Es de esas cosas que, hasta que no lo ves, no entiendes del todo lo que hay detrás de un buen cava. De golpe entiendes por qué una botella de Gran Reserva vale lo que vale, y por qué no es lo mismo que cualquier otra bebida.

El guía no es un recitador de fechas y datos: es alguien que conoce la bodega por dentro y por fuera, que responde preguntas sin prisa y que sabe cuándo hay que hacer una pausa para dejar que la belleza del lugar hable por sí sola. Y por supuesto, hay catas. Tres productos durante el recorrido, un picoteo de queso manchego y longaniza del Penedès para acompañar, y una copa de regalo para llevarse a casa. Una hora y media que pasa volando y que deja un regusto de querer volver pronto.

Cuando la visita se convierte en un día entero

Lo que me gusta de Canals i Munné es que no hay una sola manera de vivirlo. Dependiendo de lo que busques —y del hambre que tengas— puedes diseñar una experiencia completamente diferente. Si vienes en familia un domingo y quieres que sea un plan redondo, existe el Paquete Excursión, que suma la visita guiada con una comida típica festiva en las Cavas Velles. Hablamos de brasas de leña, embutidos del Penedès, espárragos con romesco, costillas y butifarra, crema catalana y sorbete de cava. El tipo de comida larga y generosa que te hace sentir que el fin de semana ha valido la pena, y que invita a quedarse en la mesa hasta que el sol empieza a bajar.

Para quienes quieren combinar el cava con alguna otra visita cultural al territorio, el Paquete Espai Audiovisual Cava Centre es una excelente opción. Se añade una visita al Espacio Audiovisual de la Fassina de Can Guineu, una propuesta inmersiva y participativa que explica los orígenes y los secretos del cava de una manera muy accesible, ideal si vienes con niños o con personas que no necesariamente son muy entendidas en vinos pero que lo pasarán igual de bien.

Y si lo que te atrae es la combinación de sabores inesperados, el Paquete Simón Coll combina la visita a la bodega con una escapada al Espacio Chocolate de Simón Coll, incluyendo catas de chocolate artesano. Cava y chocolate: una pareja que, sobre el papel, quizás no es la primera que se te ocurre, pero que en la práctica funciona mucho mejor de lo que imaginas.

La experiencia para quienes quieren ir a fondo: la Cata Premium de 1915

Hay una experiencia en Canals i Munné que merece un párrafo aparte. La Cata Premium en la Antigua Bodega de 1915 es, sencillamente, una categoría aparte. Entras en el espacio original de la bodega —aquel donde todo empezó hace más de un siglo, con las paredes impregnadas de historia y de tiempo— y pruebas algunos de los cavas de guarda más singulares que produce la casa.

El Gran Duc, con 60 meses de crianza, es un Brut Nature que rinde homenaje al Cambio de Siglo. El 1915 by C&M, un Blanc de Noirs de 55 meses, es el cava que ganó la Gran Medalla de Oro de Bruselas como el mejor cava del mundo. La Reserva de l’Avi, con 50 meses, representa el origen de la calidad de la casa. Y el X-10 —un cava de 120 meses de crianza, 100% Xarel·lo de viñedos de más de 50 años— es sencillamente el mejor cava que elaboran hoy en día. Todo acompañado de embutidos del Penedès con tostadas con tomate, en un ambiente que hace que todo sepa mejor.

Es el tipo de experiencia que haces cuando quieres celebrar algo, cuando quieres impresionar a alguien, o simplemente cuando crees que te mereces un rato de calidad sin prisas ni ruidos. Disponible los fines de semana, bajo reserva telefónica. Se recomienda —mucho— venir sin desayunar.

El Desayuno entre Viñas, el plan de mañana perfecto

Si te gusta empezar el día bien —y aquí «bien» significa en medio de la naturaleza, con una copa en la mano y el sol recién saliendo sobre los viñedos— hay una propuesta que es especialmente bonita: el Desayuno entre Viñas. El programa empieza en las Cavas Noves, donde recoges la copa, y enseguida te diriges hacia el Viñedo Madre con el coche. Allí, entre hileras de cepas, el guía te explica cómo es el ciclo de la viña a lo largo del año y qué decisiones hacen que una uva se convierta en un cava o en un vino de calidad.

Después llega el desayuno: butifarra a la brasa con pan tostado con tomate y alubias, acompañada de una copa de cava —o de mosto si vienes con niños. Una de esas mesas improvisadas al aire libre que valen más que cualquier restaurante. La actividad continúa con una visita al parque de animales y acaba en la bodega con una degustación de dos productos y un picoteo. El tipo de mañana que te recuerda que vivir cerca del Penedès es un privilegio.

Para parejas: cata de quesos y maridaje de chocolate

Canals i Munné también tiene dos propuestas pensadas especialmente para parejas que buscan una experiencia sensorial diferente. La Cata de 5 Productos C&M con 5 Quesos, diseñada por el enólogo Óscar Canals, pone frente a frente cinco vinos y cavas de la casa —Lola, ADN, Priorat, Noir y Pride— con cinco quesos catalanes seleccionados a mano: Montreix, Tou de cabra de la Garrotxa, Curado de vaca, Curado de cabra y Azul cremoso de cabra. El resultado es una sucesión de combinaciones que a veces sorprenden, a veces confirman lo que ya intuías, y siempre dan pie a una buena conversación.

La otra propuesta es el Maridaje de Vinos y Cavas con Chocolate, donde bombones y hojas de chocolate de Ametller y Simón Coll se combinan con cavas, rosados, blancos y licores de la casa. El chocolate blanco con fresas y el Cava Lola Ice Rosé; el bombón de crema de limón y el Cava Lola Ice White; la hoja negra con sal marina y el Licor de Cava. Cada una de estas combinaciones es una pequeña sorpresa que demuestra que el maridaje es, en el fondo, un ejercicio de curiosidad y de ganas de descubrir.

A 45 minutos de Barcelona, pero parece otro mundo

Una de las mejores cosas de Canals i Munné es que no te pide un viaje largo. Sant Sadurní d’Anoia está a menos de una hora de Barcelona en coche por la autopista AP-7, o en tren de cercanías por la línea R4. Puedes salir de casa por la mañana y estar entre viñedos antes de que el día se haya calentado del todo. La bodega tiene dos ubicaciones: la Cava Nova, en la carretera de Sant Sadurní a Vilafranca (Km 0,5), donde se hacen las visitas guiadas; y la Cava Vella, en la Plaça Pau Casals, donde está el restaurante y donde se celebran algunas de las catas más especiales.

Las visitas se realizan los viernes, sábados, domingos y festivos, con múltiples turnos a lo largo del día en catalán, castellano e inglés. Puedes llamar al 938 91 03 18 o enviar un WhatsApp al +34 618 799 229 para hacer la reserva. El equipo atiende de lunes a domingo de 10 h a 20 h.

¿Por qué Canals i Munné y no otra bodega?

La pregunta es legítima. En el Penedès hay muchas bodegas y muchas opciones para hacer enoturismo. Pero Canals i Munné tiene algo difícil de replicar: la combinación de una historia auténtica —más de cien años de familia y de cava—, una gama de experiencias pensadas de verdad para personas diversas, y un trato que no es el de un parque temático sino el de una casa que te abre la puerta con orgullo.

Los premios avalan la calidad del producto. La Gran Medalla de Oro de Bruselas no se gana por accidente. Pero lo que realmente diferencia a Canals i Munné es que todo esto no es altivo ni distante: es cercano, es accesible y, si me lo permites, es muy, muy bueno.

En resumen: si buscas un plan diferente que combine cultura, gastronomía y un poco de esa calma que da estar entre viñedos con una copa en la mano, Canals i Munné es exactamente lo que necesitas. Y si vas una vez, ya te avisamos: volverás.