Hay lugares donde el tiempo parece haberse plegado sobre sí mismo, donde un paso puede llevarte de un siglo a otro sin que te des cuenta. Las cavas de Canals i Munné, en el corazón de Sant Sadurní d’Anoia, son uno de esos lugares. Detrás de una fachada austera en el centro de la capital del cava se esconden galerías centenarias donde reposan miles de botellas en silencio, en la penumbra fresca que hace posible la magia de la segunda fermentación.
Si estás planeando una escapada enogastronómica, los tours de vinos y cavas en el Penedés de la bodega familiar Canals&Munné son una de las visitas más completas y auténticas de la comarca. Fundado en 1915 en Sant Sadurní d’Anoia, combina más de un siglo de historia, galerías subterráneas centenarias y una propuesta de enoturismo accesible pensada para todos los públicos, desde primeros visitantes hasta aficionados con experiencia.
Una saga familiar desde 1915
La historia comienza con Josep Canals Falguera, que inició la elaboración artesanal de cava en un pequeño obrador en el centro de Sant Sadurní. En aquellos años, el método champenoise había arraigado en una tierra que parecía hecha para él, y la comarca vivía la efervescencia —en todos los sentidos— de una industria naciente.
Cuatro generaciones más tarde, la familia mantiene vivo el espíritu fundacional. El actual enólogo, Òscar Canals, bisnieto del fundador, combina el respeto por los procesos tradicionales con una mirada abierta a la sostenibilidad y a las variedades autóctonas del Penedès. El Racó de l’Avi, espacio original preservado con herramientas y utensilios de los inicios del celler, es la prueba de que la tradición no es un ancla sino una brújula.
Las variedades que hacen el carácter del Penedès
La llanura del Penedès, resguardada entre la sierra Prelitoral y las costas del Garraf, ha favorecido durante siglos el cultivo de las tres variedades blancas que dan estructura a los grandes cavas: el Xarel·lo, afrutado y fresco; la Macabeu, de flor delicada y cuerpo ligero; y la Parellada, la más aromática de las tres, que crece en las cotas más altas de la comarca.
En Canals&Munné cultivan también uvas tintas como el Pinot Noir y el Trepat, variedad autóctona catalana que produce rosados de gran personalidad. La línea ecológica —con el Cava Dionysus Brut Nature Eco y el Blanc Prínceps Eco— es la respuesta de la bodega a una viticultura que cuida la tierra tanto como el vino que de ella nace.
Experiencias de enoturismo: lo que te espera
La visita guiada recorre las galerías de crianza y explica el proceso de elaboración del cava con claridad y amenidad. Durante el recorrido, los participantes descubren las diferentes variedades de uva cultivadas en la bodega, asisten a una demostración en directo del degüelle y el etiquetado de una botella siguiendo los métodos tradicionales, y prueban tres productos seleccionados.
Para quienes quieran alargar la experiencia, existe la posibilidad de combinar la visita con un almuerzo en el restaurante del celler, abierto los fines de semana, donde la cocina catalana tradicional —brasa de leña y productos del territorio— se armoniza con los vinos y cavas de la casa.
Cómo llegar y combinar la visita
Sant Sadurní d’Anoia es sorprendentemente fácil de alcanzar en transporte público. El tren de Rodalies R4 conecta directamente desde Barcelona en unos 45 minutos, desde Sitges en unos 25 y desde Vilafranca del Penedès en tan solo 15.
La bodega se integra muy bien en una ruta de fin de semana por la comarca. Puedes combinarlo con la visita al VINSEUM en Vilafranca, con un paseo por los caminos entre viñedos o con otros celleres de la Ruta del Vi del Penedès. La comarca ofrece mucho más que una sola parada.
Por qué vale la pena
En un territorio donde el enoturismo es cada vez más sofisticado, Canals&Munné mantiene una apuesta diferente: la de la autenticidad familiar, la explicación honesta y la conexión real con la historia del cava. Es especialmente adecuado para quien quiere una introducción clara al mundo del cava o para grupos que buscan una experiencia accesible y sin pretensiones innecesarias.
Cuando sales de las cavas con una copa en la mano y el sonido de las burbujas en los dedos, entiendes que no has visitado una bodega: has pasado por una familia. Y en el fondo, el mejor vino siempre ha sido eso: la suma de una tierra, de un tiempo y de unas manos que saben esperar.